La inversión educativa entre zonas rurales y urbanas revela una marcada inequidad. Mientras que en zonas urbanas la inversión per cápita se sitúa entre $880 y $920 USD, destinando a un 20-30% de instituciones, en las zonas rurales la inversión desciende a un rango de $665 a $690 USD, abarcando un 70-80% de las instituciones. Esto se traduce en una diferencia de $255 USD por estudiante entre ambos tipos de zonas, como se evidencia en casos como Archidona y Atacames zonas rurales con menor inversión por estudiante frente a Loja y Quito zonas urbanas con mayor inversión.
Uno de los hallazgos principales del análisis subraya una correlación positiva significativa entre la alta conectividad a internet y la alta satisfacción estudiantil. Cantones como Loja, con un 85% de acceso a internet. De manera similar, Quito, con un 82% En contraste, zonas con baja conectividad, como Archidona (32% ) y Atacames (36%) evidencian niveles de satisfacción considerablemente menores, con una diferencia de hasta 2.5 puntos en la escala.
Y también existen provincias menos desarrolladas como Napo y Esmeraldas, los datos sugieren una ligera ventaja en favor de las mujeres (+1.6% y +1.2-1.5%).
Por otro lado, en provincias más desarrolladas como Guayas y Loja, se observa una tendencia que favorece a los hombres (-1.1 a -1.3% y -0.6 a -0.8% ).
Las unidades educativas a nivel nacional y local deberán tomar en cuenta estas diferencias al momento de diseñar e implementar políticas que busquen un desarrollo educativo equitativo y de calidad para todos los ecuatorianos, independientemente del cantón en el que residan.
Ante estos hallazgos, sugiere la necesidad de intervenciones integrales que consideren la interrelación entre infraestructura, conectividad y equidad de género para mejorar los resultados educativos.


